Confira a entrevista de Ayres Britto ao jornal El Mundo

Ayres Britto - Foto Agência STF

 

Carlos Ayres Britto: “La Presidenta de Brasil está en crisis, pero las instituciones no”

Abogado dice que en Brasil se espera que Dilma asuma su papel de estadista.

La prudencia de jurista marca el discurso del ex presidente del Tribunal Supremo (en 2012), Carlos Ayres Britto, al hablar sobre los dos caminos hacia el impeachment que podrían derribar a Dilma Rousseff en la Presidencia de Brasil. Este abogado, pero también poeta, profesor y articulista es uno de los expertos e intelectuales más cualificados para valorar la crisis política que sufre la mandataria, que cuenta con sólo un 9% de aprobación al frente de una economía a la deriva, con perspectivas de recesión y una inflación del 9% que ahoga la economía de sus clases medias y populares.

Por un lado, el Tribunal de Cuentas brasileño analiza si Rousseff cometió fraude fiscal en su balance de 2014. Si eso se demuestra podría costarle el cargo si el Congreso vota a favor del impeachment. El Tribunal Supremo Electoral, por otra parte, evalúa a petición de opositores del PSDB si Dilma, cuando era candidata a la reelección, recibió dinero ilegal procedente de la trama corrupta en torno a Petrobras en su última campaña electoral, en cuyo caso también podría abrirse la vía legal para que la moción de censura tomara forma en la Cámara. A pesar de que Ayres Britto formó parte del Partido de los Trabajadores y fue nombrado por Lula cuando entró en el Supremo, es considerado por representantes de todo el arco político brasileño como un ejemplo de independencia.

¿Es el impeachment una amenaza real para Dilma Rousseff? 

Los procesos están aún en una fase incipiente: el juicio del Tribunal de Cuentas en fase de instrucción y el del Tribunal Electoral en alegaciones finales. Este último en teoría es más grave, porque podría resultar en el reconocimiento de que el mandato de Rousseff fue obtenido con fraude, con abuso de poder económico y corrupción. Pero es pronto para hacer un pronóstico favorable o contrario a la Presidenta. Lo más importante es cómo estos procesos demuestran que las instituciones en Brasil funcionan. Que estos dos órganos estén juzgando a la Presidenta con independencia es una prueba de ello. La Presidencia de la República y la propia Rousseff están en una grave crisis, pero las instituciones brasileñas no.

Por el momento, las acusaciones de corrupción contra Rousseff se basan en las declaraciones de los imputados ¿Se puede considerar que hay indicios sólidos de que usó una trama corrupta para financiar su campaña electoral?

Los indicios parecen robustos en lo que respecta al pago de sobornos con dinero de Petrobras. Existió un desvío de recursos de la petrolera compartidos por constructores, políticos y directores de la empresa, formando una red criminal. Ahora bien, una base legal para el impeachment requiere la demostración de que el dinero transmitido por los empresarios para la campaña proviene directamente de esas actividades ilegales. Luego, de todos modos, la defensa de la Presidenta puede alegar que desconoce el origen del dinero recibido. Por ahora, no podemos decantarnos por ninguna versión, hay que esperar a que la Justicia emita su veredicto.

La Presidenta acusó de “golpistas” a los opositores que presionan por el juicio político en una entrevista con Folha de Sao Paulo ¿Cree que ella tiene razón con estas acusaciones? 

Mi opinión como jurista es que sólo procede la petición de impeachment cuando las presuposiciones de irregularidad corresponden al mandato actual de la Presidenta. Ella no puede responder por lo que practicó en el primer mandato. Desde ese punto de vista, si la oposición entiende el impeachment por actos anteriores al mandato actual (que comenzó el pasado uno de enero) sí que podría considerarse una tentativa de golpe. En cambio, si pide el impeachment por irregularidades del actual mandato, está obrando de acuerdo a la Constitución y por tanto no se puede decir que sea golpista.

¿Cree, como en alguna ocasión ha expresado Rousseff, que terminar con las donaciones de empresas a campañas electorales ayudaría a reducir la corrupción? 

Más que ayudar, se trata de una necesidad urgente y prioritaria, una condición ‘sine qua non’ para depurar y mejorar nuestras costumbres políticas y electorales. Nuestro punto más frágil a nivel estructural es esa unión perversa entre el poder público y el privado.

Hay quien compara la situación actual de Rousseff, por su baja popularidad y los procesos de impeachment, a la del ex Presidente Fernando Collor de Mello poco antes de caer por una moción de censura en 1992. ¿Usted ve ese paralelismo? 

No, yo creo que son situaciones diferentes. En el caso de Collor fue probado que cometió ilegalidades. Las acusaciones, en aquel momento, comprometían a la figura del Presidente en el centro de la crisis penal, lo que no sucede actualmente. Además, había un movimiento organizado en las calles, con intensa militancia de los más jóvenes, conocidos como los ‘caras-pintadas’, pidiendo la salida de Collor. Hoy tampoco existe. Las marchas de junio de 2013 no fueron propiamente contra Rousseff y todavía hay gente que confía en que la Presidenta se reinvente y asuma su papel de estadista en lugar de gerente.

 

 

Fonte: Latercera

Imagem: Agência STF